La historia comienza con una molienda pequeña y artesanal en los años 1920, donde se procesaba caña proveniente de zonas cercanas.
Ingenio La Cabaña fue nacionalizado y pasó a formar parte de los ingenios administrados por el Estado. Durante este periodo se instaló una destilería para producir etanol como combustible alternativo.
En 1996 se produjo la privatización de los ingenios nacionalizados y se conformó Ingenio La Cabaña con participación de familia, trabajadores y otros accionistas.
Durante este periodo se produjo una etapa de crecimiento, con mejoras en eficiencia y productividad, mayor enfoque en calidad y una evolución impulsada por las exigencias del mercado internacional, la especialización y la diversificación.